El parque que necesitas
Protección descanso y versatilidad
PLa edad a la que podemos empezar a dejar a los bebés en el parque es aproximadamente a partir de los 4 ó 5 meses, que suele ser la época en la que empiezan a gatear. Dejar al pequeño en el parque evitará que se escape y se lastime. Los niños se vuelven muy inquietos durante este período. Asegúrate de no meter juguetes demasiado grandes que le permitan intentar escalar, ni sábanas ya que podrían asfixiarse en un descuido.
Normativa de seguridad
En todo momento, debes vigilar que el producto esté homologado conforme a los requisitos de seguridad establecidos por la normativa europea (EN 12227). Los más importantes son:
- Material: Todos los materiales y acabados deben ser atóxicos y no inflamables.
- Altura interna: Como mínimo, debe ser 60 cm en la posición más baja de la base y 30 cm en la posición más alta. Ruedas: DSi el parque dispone de dos o más ruedas, debe tener al menos, dos patas. Si dispone de cuatro ruedas o más, dos se deben poder bloquear.
- Estructura: Los bordes tienen que ser redondeados y las partes que sobresalgan o sean accesibles para el bebé, deben estar protegidas y revestidas (de plástico o de tela).
- Espacios, agujeros o abeturas: Su diámetro tiene que ser mínimo de 5 mm y máximo de 12 mm. Para evitar que los dedos, las manos o las piernas del bebé puedan quedar atrapados o cortarse.
- Cuerdas, lazos y tejidos finos: Como mínimo, tienen que tener una longitud de 22 cm.
Características
Normalmente los parques son de forma rectangular. Constan de:
Sistema de plegado
- Compás o plegado americano: La base se pliega hacia arriba (doblando desde el centro) y el parque se cierra en forma de acordeón. Una vez cerrado, ocupa muy poco espacio.
- Plano o libro: La base del parque se desengancha de las sujeciones que la fijan a las patas y se empuja hacia arriba (hasta el pasamanos). Las patas se cierran hacia el centro de la estructura. Este tipo de parques resultan muy ligeros.
Consejos prácticos para ulilizar el parque.
Consejos prácticos para utilizar el parque
- Antes de utilizar el parque, asegúrate de que su estructura es estable, para evitar que se pueda cerrar de forma repentina: presiona sobre la base para que no se curve y zarandea un poco el parque para comprobar su estabilidad.
- No coloques en el parque colchas, cojines u otros objetos que puedan servir al niño de escalón para intentar salirse del parque.
- Comprueba con regularidad los revestimientos de la estructura, asegurándote de que no hay roturas ni agujeros.
- No ates ningún objeto en el pasamanos, para evitar que el niño pueda quedar enganchado.
- Si vas a necesitar cambiar el parque de habitación, presta especial atención a las dimensiones del parque (debe ser lo suficientemente estrecho para que quepa entre las puertas) y a la estructura (debe tener al menos dos ruedas, con trabas de seguridad).
- No olvides que, a pesar de sus ventajas, el parque es un espacio restringido que impide que el niño pueda explorar el mundo que le rodea. Para intentar reducir, al menos en parte, este aspecto negativo, conviene que pongas dentro del parque algunos juguetes y objetos con los que el niño se pueda entretener.
- Y la regla de oro: Nunca dejes al niño en el parque sin vigilancia, por su seguridad y para que no tenga la sensación de abandono.